Arquitectura

Se regalan casas rurales y rústicas en Galicia

Casas rústicas y rectorales gallegas se regalan para rescatarlas de la ruina

Los propietarios solo piden a cambio su restauración y, en algunos casos, que se destinen a fines sociales


Casas señoriales, rectorales y aldeas enteras condenadas a la ruina han encontrado una vía de escape para escabullirse de ese destino. El patrimonio gallego se regala y cualquiera puede obtener por cero euros una reliquia histórica, siempre que esté dispuesto a mimarla. A diferencia de Italia, donde es el Estado el que promueve su cesión a cambio de que el nuevo propietario se comprometa a restaurar el inmueble, en Galicia son los mismos dueños -particulares o Iglesia- los que han decidido desprenderse de las propiedades deshabitadas y ofrecerlas de forma gratuita para poner fin a su deterioro.

Más de cuatro mil pretendientes le salieron a la aldea de A Barca, en el concello de Cortegada (Ourense), que en su día fue un lugar de tránsito y paso de mercancías, pues por allí transcurría el antiguo camino real a Castilla. Sin embargo, la construcción del embalse de Frieira provocó el anegamiento de los terrenos y poco a poco fueron vaciándose las 12 edificaciones que el Ayuntamiento pone ahora en manos de inversores que hagan de ellas un complejo turístico. La agencia inmobiliaria que recibe las propuestas (Aldeasabandonadas.com) explica que ya hay un candidato interesado en cerrar el trato, una multinacional.

Y es que, en general, indica la gerencia de la empresa especializada en venta de patrimonio, «los compradores de pazos, casas señoriales o aldeas son el 70 % extranjeros, pero aumenta la demanda y la adquisición por parte de españoles, un 60 % para uso privado y un 40 % para empresarial».

También regala una casa rústica con vistas a los cañones del Sil, con cocina de horno de leña, una bodega que sigue operativa, un vistoso pasadizo de madera y esgrafiados de cal en la fachada. «Está deshabitada desde hai 30 anos, como a maioría das casas do lugar (Santiorxo). Era dos avós da miña muller e a súa nai foi a que propuxo dala a alguén que estea disposto a darlle uso, porque é unha pena que unha casa tan bonita se veña abaixo», indica Antonio Rodríguez Álvarez. «Xa recibín tres propostas para recuperala, case todas de xente da zona», continúa.

Patrimonio eclesiástico

Los acuerdos de cesión gratuita por un período de tiempo del patrimonio eclesiástico para fines privados o sociales es otra realidad en boga. «Desde el punto de vista de la archidiócesis, el ceder el uso de las rectorales es un modo de preservarlas y ponerlas en valor, al tiempo que contribuyen a la dotación de servicios para la comunidad», señala el Arzobispado de Santiago, que ha conseguido de este modo recuperar decenas de edificios, reconvertidos ahora en albergues de peregrinos, museos, centros de día, casas de turismo rural, locales comunitarios o viviendas privadas.

«El reto, cuando hablamos de bienes de importancia patrimonial significativa, es rehabilitarlos sin desvirtuar la propia esencia y mantener, al mismo tiempo, la memoria y la funcionalidad», subraya José Valladares, de RVR Arquitectos, estudio que en enero completó la restauración de la rectoral de Olives (A Estrada) para convertirla en un domicilio particular. Catalogada por Patrimonio, el arquitecto -que ya ha lidiado con otros proyectos como este- reconoce que existe «cierta paradoja en esa ambición de protección por parte de la autoridad administrativa». «Patrimonio pone ciertos obstáculos», remata Carlos H. Fernández Coto, presidente de la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego, quien calcula que en Galicia hay casi unas 4.000 rectorales «y muchas de ellas se caen a cachos por la falta de curas».



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